Quieras o no siempre estás comunicando

¿Sabias que no podemos dejar de comunicar? Estamos siempre comunicando queramos o no queramos.  Y en esto de la comunicación nuestro cuerpo y nuestros gestos toman más importancia de la que pensamos. Comunicamos con un suspiro , con un gesto, con nuestra forma de respirar , con un silencio… porque hasta nuestro silencio comunica. Darte cuenta de esto supone empezar a prestar más atención no solo a tu presencia en la comunicación, sino también a tus ausencias.  Darte cuenta de que a veces llegan nuestros mensajes de  forma errónea  y de que en otros  momentos podemos ser  transmisores de  mensajes contradictorios porque nuestro cuerpo , nuestros gestos o nuestros tonos no están apoyando o reforzando el mensaje clave.

Damos por hecho que la comunicación es un acto sencillo, que todos sabemos hablar y que el comunicar es solo estructurar tus ideas y darles una forma y una salida. Pero  muchas veces prestamos mucha atención a lo que queremos decir y se no olvida el cómo lo hacemos llegar.

Confundimos el hablar con el comunicar y lo siento mucho por todos aquellos que creen  que son buenos comunicadores  y que solo hablan y hablan con algo de estructura,  comunicar no es hablar, no nos  han contado bien la película, comunicar es llegar.

 

Llegar significa tocar,  llegar significa emocionar, dejar huella, y que a  la persona le llegue justo aquello que tú quieres que llegue. A  veces tu cuerpo hace que lleguen cosas que tu no quieres y a veces tus palabras no son suficientes para que el receptor entienda el mensaje tal y como tu lo quieres hacer llegar.  En estos casos no podemos culpabilizar a nuestro receptor de su falta de atención o concentración… Porque en la comunicación el emisor es el  responsable de que el mensaje llegue tal y como el quiere que llegue y debe de comprobar que su mensaje ha calado en el receptor para comprobar así  la eficacia de sus comunicación .

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Para eso tenemos que empezar a prestar más atención  a  cómo decimos las cosas, muchas veces pasamos horas y horas entrenando lo que vamos a decir y no prestamos atención en los cómos. Hay una gran parte de nuestra comunicación que es inconsciente (nuestros suspiros, silencios,  tonos, lenguaje corporal ) y a la cual no prestamos atención. Cuando no coincide lo que decimos de forma consciente con lo que  inconscientemente refleja tu voz a o tu cuerpo  se produce una incongruencia que es  captado de forma automática por los receptores del mensaje es como si un tren de la comunicación se descarrilara  en dos vías y así es  difícil que comunicación llegue a buen puerto … Normalmente es la parte inconsciente de tu gestos , de tu voz, de tu cuerpo lo que acaba imponiéndose a tu parte más consciente (el lenguaje que usas) , por eso se dice que el cuerpo habla más alto que tus palabras.

Mejorar tu comunicación implica prestar atención a esa parte de tu comunicación inconsciente, a cómo te mueves, al tono que empleas, a los momentos en que no expresas… pero en los que sigues comunicando… Y también a la parte de ti que informa y habla pero no llega… y tampoco se responsabiliza de que el mensaje llegue.

Y yo me pregunto  qué parte de tu comunicación inconsciente no estas prestando atención, quizá tus manos, tu pies, tu ritmo o tu entonación… Aprender a observarte y observar  a grandes comunicadores puede ayudarte mucho a acompasar el tren de la comunicación e impedir que  los vagones se descarrilen .  Porque no podemos mejorar algo cuando no sabemos ni siquiera cuál es nuestro punto de partida.  Por ello tú pones tu presencia  (punto de partida) y nosotros te ayudamos a tomar conciencia y te explicamos los “cómos” , ¿ te atreves?

Nuria  Sáez Lahoz

Socia Fundadora inCRESCENDO